Pilar
autores de rafaela y zona
.: Rafaela y Zona.
:: Arcos de Baronetti, Kelly
:: Faraudello de Aimino, Maria Cristina
:: Baez, Arnaldo C. :: Gola Hugo
:: Bagnera, Hugo :: Massoni, Elda
:: Balbi, Lermo Rafael :: Pedroni, José
:: Balzarino, Angel :: Ratti, Julián
:: Beceyro Oliva, Margarita :: Reale Arcos, Palmira
:: Fanto, Jose Alberto :: Vecchioli, Mario R.
   
.: Resto de Santa Fe
:: Migno, Julio :: Vera Cruz, Orlando
   

Si desea proponer la vida y obra un autor que no hemos incluido en la presente selección, no dude en sugerírnoslo a pilarenlaweb@gmail.com

 


.: Arcos de Baronetti, Kelly

Nació en Rafaela. Docente. Colabora en periódicos y revistas, con trabajos en prosa y poesía.
También escribe sobre temas sociales y educativos, especialmente en la revista "Nuestra idea", de la Asociación del Magisterio de Santa Fe. Publicó "Nostalgias de una Escuela", con motivo de las Bodas de Oro de su promoción.

 

Fue

Aquel dia te hallé como se encuentran
las cosas olvidadas
con un poco de nieve en los cabellos
y otro poco en el alma.
La lluvia que cayó junto al camino
me humedeció la espalda;
la pena que selló nuestro destino
me regaló sus lágrimas.
La flor está marchita; el vaso, roto.
Afuera caen las hojas. Es otoño
y el viento las empuja poco a poco,
como desvió mis sueños a su antojo.
Me invitas a volver sobre la senda,
¿no ves que ya es muy tarde?.
Los ojos no nos brillan como antes
y el corazón no arde.
No deseo vivir lo no vivido.
Comprende que ya amé, ya fui, es cierto.
Eso que pudo ser y que no ha sido
dejó en mi corazón, dolor abierto.

Kelly Baronetti

Palabras Rafaelinas - E.R.A (Escritores Rafaelinos Agrupados)

Fuente: www.rafaela.com | Volver a autores .:.
.: Báez, Arnaldo C.

Llegó en 1934 a Rafaela y permaneció once años, hasta radicarse definitivamente en la Capital Federal.
Publicó numerosos poemas en diarios y revistas y participó con éxito en diversos concursos literarios.
Fue consejero director de la Asociación Interamericana de Escritores e intervino en la Antología Romancerillo del Litoral.
En 1950 apareció su libro "Campo amanecido", obtuvo el premio - consistente en la edición - en el Certamen de poesía "Francisco Isernia", organizado por el Ateneo Popular de la Boca.
Falleció en 1968.

 

Trigal maduro

Se yerguen en la tierra milagrosa
los frutos de mi siembra. Ya el verano en mi
solar multiplicó el lozano
florecimiento de la planta airosa.
Ya este sol matinal conmigo glosa
la canción matemática del grano:
por uno que sembré, pulsa mi mano
la cifra de la espiga numerosa.
Camino por la eras, sin apuro,
escuchando los diálogos del viento
con las espigas del trigal maduro.
Y algo de Dios sonríe cuando digo:
"¡Señor, tan grande y fraternal me siento
como el grano minúsculo de trigo!".

Arnaldo C. Báez

Palabras Rafaelinas (1998) - E.R.A - Escritores Rafaelinos.

Fuente: www.rafaela.com | Volver a autores .:.

.: Hugo Bagnera

Soy payador desde los 14 años. Es una vocación natural, un mandato del destino, no tengo antecedentes familiares que me hayan legado esa vocación. Yo jamás me vi influenciado por nadie, las cosas siempre salieron del alma. Cuando empecé a payar no había escuchado a nadie antes. Hacia unas seguidillas pero no me ajustaba a los moldes estróficos como ser la décima, cuarteta, sextilla, que son origen español. Recién después empecé a escuchar detenidamente para saber bien cómo se hacía.
Con el circo pasó lo mismo, nadie me dijo que armara un circo. Quizás el origen surja porque aquí, donde tengo la peluquería, nací y me crié: y aquí mismo antiguamente paraban los circos que venían al pueblo y posiblemente quedó algo que me infectó el alma.
El circo era de los que se denominaban "criollos", porque tenían primera y segunda parte. En la primera se armaba la pista con plafones y hacíamos cuatro o cinco números: el payador, las entradas cómicas, los repriss del payaso "Abrojito". Después volteábamos el telón y quedaba el escenario para la segunda parte, o sea, el número teatral. Hacíamos "Un pucho en el suelo", "Honrarás a tu madre", "Las de enfrente", "Flor de durazno", según lo que podíamos, porque no siempre contábamos con un elenco para hacer una obra como "Juan Moreira" que llevaba 14 personajes.
Esta vida circense duró 20 años y terminó en la decada del '80. Entonces volví a hacer lo que hacía en un principio: la payada y la magia. ¡Si habré hecho payadas! Tantas que ni siquiera me ha quedado voz para pedir fiado.
Tengo editado algunos pequeños libros: "Mientras pasan las horas", "Juan Lavalle y Quebracho Herrado", "La Tribuna del Payador".
Hace poco cumplí 50 años de payador. Me homenajearon entregándome un diploma y con la presencia de los payadores Gustavo Guichón, Leonardo Mello, Raúl Gómez. En esa oportunidad me hicieron un reportaje y yo dije que me daba más trabajo publicar los versos que escribirlos. Y cuando escucharon la nota en la televisión parece ser que se compadecieron. Entonces a los pocos días vino uno para tipear los versos, después otro para el trabajo de imprenta, y creo que los de la cooperativa donaron el papel, y bueno. creo que ya esta próximo a salir "Un payador en la huella".
Extractado y adaptado de: Revista "El Satélite", N° 22, Marzo 2004

 

Juan Lavalle y Quebracho Herrado
Canto I

Todo arde pero avanza
el general Juan Lavalle
y el más urgente detalle
de la sed sin esperanza.

De la tropa, la confianza
se refugia en los baquianos
que hurgando por el llano
no hallan sus avanzadas
agua, que las caballadas
reclaman con los humanos.

Lavalle muy preocupado
no ve solución alguna
pura grieta las lagunas
ni la humedad ha quedado
y su ejército aplastado
después de un trato brutal
lleva apariencia espectral,
aflojan cinchas, golillas
correajes y chaquetillas,
pero todo quema igual

Por la reseca pastura
marchan de dos en fondo
y sobre el casco redondo
vibra la ósea estructura.
Un deseo los apura,
un fantasma los inhibe
y en el aire se percibe
que en todos la pena entra
el agua que no se encuentra
y la proximidad de Oribe.

Pero un día, Colosal!!
ven soldados y paisanos
a la carrera un baquiano
encarar al general;
ambos ríen por igual
y Lavalle con premura
cerciorarse bien procura,
- ¿Dónde está el agua, muchacho?
- Allá donde está el quebracho
que parece una herradura.

-Al sur - entonces ordena
-Sur!!, - dicen los oficiales -
Y soldados y animales
Le ponen tranca a la pena,
Vestidos de ansia plena
Y en dirección indicada
Van solas las caballadas,
Presienten bajo sus crinas
Las puras y cristalinas
Ondas suaves de la aguada.

No le saquen los frenos
¡Y atajen esas tropillas!
¡Que abreven por las orillas!
-y la orden corre a pleno-,
De aquel espejo sereno
Beben todos los sedientos,
El cristalino elemento
No lo encontraron en vano,
Unos beben en las manos
Y otros del quepis grasiento.

Humo y llama en los fogones,
Se carnea y hay asado
Y vibran los encordados
Con incisivas canciones.
Ya la sombra, los rincones,
Con su misterio engalana,
Y a hora muy temprana
Que la calma no se rompa,
Sopla un silencio el trompa
Y hay que callar hasta diana

Hugo Bagnera

Fuente: Revista "El Satélite" | Volver a autores .:.


.: Lermo Rafael Balbi

Nació en 1931 en Rafaela. Docente. Profesor de Castellano, Literatura y Latín. Por su quehacer literario obtuvo numerosas distinciones.
Publicó en diarios y revistas del país.
Intervino en diversos libros colectivos: 13-19 (1967), Provincia poética (1970), De orilla a orilla (1972), Cuentistas santafesinos (1977), Selección de cuentos (1981).
Obra

Poesía: El hombre transparente (1966). La Tierra viva (1972), Arauz muerte y celeste (1979).
Cuento: Los días siguientes (1970), Cuadernos - tres cuentos (1983) .
Teatro: Adiós, adiós Ludovica (1985). Novela: Los nombres de la tierra (1985), Continuidad de la gracia (1995).
Falleció en 1988.

 

Arauz muerto y celeste - a Osvaldo Valli.

Qué potencia la de su tierra en donde
azules v vaharadas en respuesta de esa lluvia
de marzo, magníficas venían a despertar la grama
reseca del verano. Dios es la fuerza sin límites
aún en la tristeza del cementerio callado
que las cruces de hierro de olvidadas almas,
ya sin lágrimas. ni flores, lo vuelven turbio
en el licor de los ojos. Cuántos nombres,
oh cuántos han quedado en el musgo y en la tierra,
cuánto calcio despertará alguna vez
en la dichondra pertinaz y fresca,
prendida de los túmulos con ferocidad de garras.
Un nombre agranda la tarde en la oquedad sonora
de este otono lúcido y vacío. Ese pueblo ha muerto,
Arauz polvo de ladrillos, derrumba
las rojas paredes desnudas como un esqueleto
con un corazon de novio grabado
a punta de cuchillo.
Quién dispara su escopeta de caza en los montes
que estremece el cristal de la jornada
con rítmica explosión en la arboleda.
¿Hay hombres vivos todavía, o son esos fantasmas
que te habitan, Arauz muerto y celeste ?

Lermo Rafaela Balbi

Palabras Rafaelinas - E.R.A (Escritores Rafaelinos Agrupados)

Fuente: www.rafaela.com | Volver a autores .:.
.: Balzarino, Angel

Nació el 4 de agosto de 1943 en Villa Trinidad (Provincia de Santa Fe - República Argentina). Desde 1956 reside en Rafaela (Santa Fe - Rep. Argentina).
Ha publicado ocho libros de cuentos: "El hombre que tenía miedo" (1974), "Albertina lo llama, señor Proust" (1979), "La visita del general" (1981), "Las otras manos" (1987), "La casa y el exilio" (1994), "Hombres y hazañas" (1996), "Mariel entre nosotros" (1998) y "Antes del primer grito" (2003), y cuatro novelas: "Cenizas del roble" (1985), "Horizontes en el viento" (1989), "Territorio de sombras y esplendor" (1997) y "Con las manos atadas" (2004).
Varios de sus trabajos figuran en ediciones colectivas, entre otras: "De orilla a orilla" (1972), "Cuentistas provinciales" (1977), "40 cuentos breves argentinos - Siglo XX" (1977), "Cuentistas argentinos" (1980), "Antología literaria regional santafesina" (1983), "39 cuentos argentinos de vanguardia" (1985), "Nosotros contamos cuentos" (1987), "Santa Fe en la literatura" (1989), "V Centenario del Descubrimiento de América" (1992), "Antología cultural del litoral argentino" (1995), "Palabras rafaelinas" (1998), "Palabrabierta" (2000).
Su cuento "Rosa" ha sido incluido en "Cuéntame: lecturas interactivas" (1990), "Avanzando: gramática española y lectura" (3° Edición, 1994, 4° Edición, 1998), y "Realidades 3" (2003), obras editadas en los Estados Unidos.
Otro cuento, "Prueba de hombre", integra la antología "Narradores argentinos" (1998), publicada por la Revista "Cultura de Veracruz", México.
El cuento "El acecho" fue incluido en el libro "Leer, especular, comunicar", editado en 2002 por Advance Materials, del Reino Unido.
Además de poseer una página web propia www.rafaela.com/balzarino, sus trabajos son difundidos a través de innumerables sitios por internet.
Colabora de manera habitual en diversas publicaciones: "Siembra", de Alcoy (Provincia de Alicante), España, "San Quintín", "Cantera verde" y "Albatros viajero", de México., "Panorama de las Américas", de República de Panamá, "Polígono de cuentistas y poetas", de Buenos Aires, "Tercer Milenio en la Cultura", de Rosario, "Gaceta Literaria" y "Hoy y mañana", de Santa Fe, "La Palabra", Suplemento Cultural del Diario La Opinión, de Rafaela.
Entre las numerosas distinciones por su actividad literaria se pueden mencionar: Premio "Mateo Booz - 1968", Primer Premio "Ciudad de Santa Fe - 1970", Premio Nacional "ALPI - 1971", Premio "Jorge Luis Borges - 1976", Premio Anual por el "Bienio 1976-77" de la Asociación Santafesina de Escritores, Mención Especial en el género narrativa "Premio Alcides Greca- 1984" de la Subsecretaria de Cultura de la Provincia de Santa Fe, Premio "Fondo Editorial años 1986-1995-1996" de la Municipalidad de Rafaela, "Faja de Honor 1996 y 1998" de la Asociación Santafesina de Escritores.

 

" Los libros de la señorita Margot "

Nada le había resultado más hermoso e importante que los libros.
Desde muy pequeña descubrió ese maravilloso mundo, cuando de la biblioteca de su padre fue leyendo primero los volúmenes que el le indicaba, y después, los que ella elegía, de acuerdo a su gusto.
Con el correr de los años, lo que había iniciado como un simple modo de entretenimiento, llegó a tener cada vez más el carácter de una manía fanática, de un deseo siempre acuciante y poderoso.
A causa del extremo desagrado que le producía cualquier cosa que le impidiera entregarse a ese placer profundo y solitario, durante algún tiempo, tan sólo para complacer a sus padres, había aceptado participar a veces en alguna fiesta, y reunirse con sus amigas, y hasta iniciar los estudios de abogacía.
Así, considerando demasiado chata y anodina la realidad que le tocaba vivir, pretendió suplirla por la de los libros, que le permitían viajar por lugares lejanos, y convivir con personajes extraños y pintorescos, y emocionarse a causa de los hechos de amor o violencia o alegría.
La súbita muerte de sus padres le concedió una libertad absoluta. La señorita Margot tardó varios meses en sobreponerse a la carga de dolor y abatimiento; después, alcanzando cierta resignación, y como había heredado una renta que la libraba de todo problema económico, se dispuso coronar plenamente su principal y arrebatadora pasión: leer.
Por ello comenzó a llevar una existencia austera y rígida en la casa enorme, y ya salió fugazmente para comprar alimentos, ropas y, sobre todo, libros; las visitas de sus amigas se tornaron cada vez menos frecuentes, y también concluyó el asedio de algunos muchachos, debido a que los trataba de modo frío y hosco.
La alegró el alejamiento de ellos, porque así nada podria destruir la intimidad de su refugio, en el que ella y los libros lograban establecer una comunicación ferviente, casi religiosa.
Tenía alrededor de cuarenta años cuando algo comenzó a preocuparla: cierta picazón en los ojos y observar todo borroso e indefinido, como a través de un velo. Ya no pudo leer mucho tiempo seguido; luego de unas horas, se sentía cansada, con ligeros mareos. Necesitó visitar a un oculista, y desde entonces debió usar anteojos.
El insaciable recorrido por tantos libros de poesías, de novelas, de obras de teatro, le infundió el deseo de crear. Varias veces trató de componer algunos versos, esbozar unos cuentos. Pero al re leerlos, quedaba defraudada por lo pobre y torpe de su trabajo; como carecía de imaginación, y también de talento -tuvo que admitirlo con amargura-, cualquier cosa que escribía era una simple copia de algo conocido, y prefirió desistir. Continuó leyendo los libros que otros habían escrito; le resultaba más cómodo y agradable.
Como la visión de sus ojos disminuía de modo rápido y alarmante, a la señorita Margot empezó a dominarla el temor de que tal vez no tendría tiempo para leer la gran cantidad de volúmenes que, en el curso de los años, se había ido acumulando en casi todas las habitaciones de la casa.
Por eso, en una tentativa desesperada por conservar la fuente que desde la niñez le brindaba el goce mas intenso, se entregó a una lectura sin control, en el colmo de la ansiedad, hasta caer vencida por la fatiga y el sueño.
Los remedios no pudieron detener la creciente ceguera, y por fin, un día, como lo había estado presintiendo llena de horror y de desesperanza, el médico le comunicó que ya no podían renovarse los cristales de sus anteojos. Impotente y anonadada, sólo atinó a preguntarse cuánto tiempo aún conseguiría ver: unos años, meses, o simplemente días.
Aunque no le interesó demasiado saberlo sino, sobre todo, que perdería para siempre el universo de los libros; esa evidencia, atroz e inapelable, la sacudió bárbaramente, porque comprendió que todo le resultaría vano y sin sentido cuando se desvaneciera la única razón que le había permitido llevar siempre una existencia vital y provechosa.
Y ahora, ¿que haré?, se preguntó, sin saber como ocupar el tiempo, a medida que lograba leer apenas unas páginas, ya que las letras le resultaban signos cada vez más diminutos e ininteligibles.
Comenzó a tener noción de una soledad abrumadora, y a lo largo de los días. vacíos e interminables, solamente pudo recorrer la casa a pasos nerviosos, con los labios apretados como para evitar cualquier grito de protesta o dolor, mientras parecía buscar una salida con la mirada casi apagada.
Como cada vez que tomaba un libro era únicamente para hojearlo, la señorita Margot no tardó en repetirse: ¿Para qué.?; y sublevándose contra el hecho de estar rodeada por esos libros que le habían inspirado un amor absorbente, pero que ya le resultaban completamente ajenos e inútiles, arribó poco a poco a una conclusión: librarse de ellos. Consideró que así evitaría la constante y bochornosa prueba de su ceguera; después procuraría encontrar cierta paz y consuelo rememorando aquellas obras que le habían brindado los momentos más plenos de belleza y felicidad.
Analizó varios días. esa situación y, uno mañana, se decidió.
De modo febril y desordenado fue depositando en el patio los libros que había en la biblioteca y sobre las mesas y aún en el suelo de la casa. Al cabo de casi tres horas, formaron una pila alta e informe. Entonces echo sobre ellos una botella de nafta y encendió un fósforo.

Angel Balzarino

"Palabras rafaelinas" - Escritores Rafaelinos Agrupados

Fuente: www.rafaela.com | Volver a autores .:.

.: Margarita Beceyro Oliva

Nació en 1932 en Buenos Aires. Desde el año y medio reside en Rafaela, salvo un período - de diez a los catorce - transcurrido en Sunchales.
Poeta. Ejerció el periodismo en el Diario Castellanos. Su primer libro "Sombra del viento" se publicó en 1968, al ser premiado en un concurso realizado por la Municipalidad de Rafaela. Intervino en "Fotopoemas", "Ciudad Verso" y el poemario del primer certamen anual de poesía de Villa Constitución. En 1983 publicó "Laberinto".

 

Disparidad

Tiempo de pájaros
que bordean
los claroscuros de la infancia
e incendian
el silencio.
(La ventisca acecha
la promesa del amanecer).
Ventanas abiertas
a los vaivenes,
a las flores restallantes.
(La sangre descuelga
coágulos de sombra).
Un río
de sensaciones.
(Puñales rasgan
el espejo de la inmensidad
y la ronda de aullidos
describe una parábola
de soledades desafiantes).
Corolas de arena
y distancia,
de esperanzas enceguecidas,
de sangre fluyente
que persiste en florecer.

Margarita Beceyro Oliva

Palabras Rafaelinas (1998) - E.R.A. Escritores Rafaelinos Agrupados

Fuente: www.rafaela.com | Volver a autores .:.

.: Jose Alberto Fanto

Nació en 1946 en Jobson (Santa Fe). Desde hace mucho tiempo reside en Rafaela.
Participó en muestras de poemas ilustrados y en el micro radial Poetas Rafaelinos, emitido por L.T. 28 Radio Rafaela. Autor de obras de teatro para niños, obras breves y monólogos para adultos. Poemas suyos aparecieron en La Opinión , Castellanos, Cartel, Punto y Sensación de cultura, de Rafaela. Intensa y consecuente actividad como actor.


Esther que miraba

Me mirabas desde
una esquina.
Remolinos de viento
inquietaban tu
pollera.
Me mirabas.
Cielo oscuro
rumores de tormenta.
El árbol viejo detrás
de tí
sacudía su follaje
intentando protegerte.
Me mirabas
con tus ojos tiernos.
Lejana, pequena, flaquita.
Me mirabas
madre
hasta que la lluvia
te vistió de agua y
te fuiste.

Jose Alberto Fanto

Palabras Rafaelinas (1998) - E.R.A. Escritores Rafaelinos Agrupados

Fuente: www.rafaela.com | Volver a autores .:.

.: Maria Cristina Faraudello de Aimino

Nació en 1947 en Rafaela. Obtuvo numerosas distinciones por su actividad creadora en los géneros cuentos y poesía. Participó en varios libros colectivos: "Alicia en el País de las Maravillas" (1972), "Cuentos desde el centro del País" (1980), "Cuentos para niños del Litoral" (1983) y "Celebración" (1986).
Integró el Grupo Oralita (teatro para niños) del Centro "Ciudad de Rafaela", para el que escribió tres obras representadas: "Se busca.", "Hamacándonos y hamacados" y "Vamos a inventar un cuento".
Publicó los libros "Ciudades-Saludos para los pájaros distintos" y "Los Cuentos de la abuela de la luna".
Falleció en Rafaela en 1994.


Nuestro Habitante

Ya nos han dicho adiós
el tiempo del pan y la sonrisa sin herrumbres
en cada poro humano de las calles.
La estéril razón de las vigilias
ha engendrado este insomnio,
el ajeno y el nuestro,
que nos amalgama.
Y aunque no quieras descifrar su historia,
hay un nuevo habitante entre nosotros,
simples ausencias que ovillamos distancias
y nos detenemos,
alejados de la sinceridad de los espejos.
Alli está, ya ni siquiera agazapado.
¡tan de pie como las estatuas de los héroes!...
Tan dueños de esquinas y cornisas,
relojes y silencios,
que somos esclavos de su nombre,
un nombre que invalida las manos y el abrazo,
un nombre que inaugura las cegueras
y repta por las venas,
hasta llegar al latido desmenuzado
que no nos pertenece.
Mi miedo, tu miedo, nuestro miedo.

Maria Cristina Faraudello de Aimino

"Palabras rafaelinas" - Escritores Rafaelinos Agrupados

Fuente: www.rafaela.com | Volver a autores .:.

.: Hugo Gola

Nació en Pilar, provincia de Santa Fe en 1927 y se radicó finalmente en Santa Fe.
Es autor de "Veinticinco poemas" (1961), "Poemas" (1964) y "El círculo de fuego" (1969).
El núcleo de sus poesías es el conflicto entre sentimiento e idea y la insistencia en conseguir su identidad.
Todos los poemas de "El círculo de fuego" intentan una búsqueda de sí mismo. Teme el transcurrir del tiempo, la quietud de la vejez, la etapa transitoria de su vida entre la productividad y la muerte.
El enigma de la vida tambien lo acosa. ¿Cuál es el verdadero misterio de su existencia? ¿Para qué fue hecho el hombre, cuál es su función? ¿Tanta vida para la muerte?
El poeta supone que en el hecho cíclico de la existencia hay algo más que el cotidiano vivir, que todavía no le fue develado lo mejor, que para un fin superior fue puesto el hombre en el mundo. "Una existencia hecha para la muerte es pura sin razón".
Como no logra desentramar el fin de su vida, considera su marcha como una aventura, pero luego se compromete, se entrega de lleno a las pequeñas cosas que se agigantan llenando sus noches y sus días. Mas al recuperar la calma, vuelve su ser inquieto a los permanentes interrogantes, con la esperanza de que la sorpresa llegue "que cada cosa tome sentido sólo por ese instante de fuego".
En la poesía. "Desde entonces" parece haberse resignado a tomar la vida como un hecho único (unidos Allí todos los hechos humanos) que debe aceptar sin cuestionamientos. La paz con su espíritu y el cambio de actitud interior lo llevan a recuperar "un poco de mi eje, tan oscilante siempre y recupere la modestia, la secreta confianza, los momentos que salvan".

 

Demoré tanto tiempo *

Demoré tanto tiempo
Para encontrar la palabra
Y cuando llega
Ya no me sirve.

Gasté tantos días.
Para alcanzar la torre
Y ahora
En esta mañana de mayo
Tiembla de frío.

Creí que la paciencia
Derrotaría al recuerdo
Y está más vivo
Porque el olvido no existe.

Habré de abandonarme
Como cuando vivía
Sentado en una piedra
Tirado sobre el pasto
Envuelto en el movimiento vacío
De las nubes?

* Poemas pertenecientes a "El círculo de fuego" (1969)


.: Elda Masoni

Nació en 1938 en Ataliva. Coordina talleres literarios. Ex-periodista del Diario La Opinion. Dirige la revista Sensación de cultura. Entre Otros obtuvo el premio Alicia - 1990 (del Movimiento Alicia Moreau de Justo - Una actitud en la vida), por sus contribuciones en el periodismo y en la literatura, y en el Premio de la Secretaría de Cultura de la Nación (1992) por el poemario La llanura tiene dioses.
Obras:
La Piel del siglo (poemas, 1973), Los límites de la memoria (poemas, 1981), La llanura tiene dioses (poemario, 1987), Señorita Magdalena (estudio biográfico, 1988), Leyendas de la llanura (1992), Frutita verde (estudio biográfico, 1993), Huellas en el llano (poemario, 1995) y Susurros (cuentos breves, 1997).


Simple Memoria

Simple memoria. Lasciva memoria.
Prodigiosa. Sal y sol. Caricia, latigazo, horizonte.
Ya poco cabe entre las manos.
Se han perdido las gargantas umbrías
dueñas de los lagartos
y ahora beben devotamente las bestias
en un plato de sopa.
Qué delirio.
Memoria de fracciones, de olvidos,
de amores, unas, algarrobos y crisálidas.
Y una lluvia suspendida entre los ojos.
Cómo decir amarilis, abeja, anden.
Cómo olvidar los rostros de aquellos niños mudos
o la gravidez del verano
o el espacio infinito.
La memoria cuelga de los bolsillos
-ala escindida-
y una sombra de cenefas
apacigua los retornos.
La línea miope de los ojos
concluye en las grandes manchas verdes;
alli conviven arbustos y fugas.
Pero los párpados
-persianas de colihue-
señalan la hora de ponerse de pie
y seguir cavando laberintos.

Elda Massoni

Gentileza: Biblioteca Popular "Sarmiento" - CEC.
"Palabras Rafaelinas" - Escritores Rafaelinos Agrupados (ERA).


.: Pedroni, José Bartolomé

Nació el 21 de septiembre de 1899, en la ciudad de Gálvez, provincia de Santa Fe, en Argentina, pero su lugar de residencia durante la mayor parte de su vida fue la ciudad de Esperanza, en la misma provincia de Santa Fe, y en la cual escribe la mayor parte de su obra poética. Contrae matrimonio con Elena Chautemps en 1920, el 26 de marzo. Tuvieron cuatro hijos. Su última hija y única hija mujer, Ana María Pedroni, también es escritora y reside en Guatemala. Su muerte, ocurrida por una descomposición cardíaca, lo sorprende en la ciudad de Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 4 de febrero de 1968.

Obra poética
Sus primeros poemas los publica en 1920 y entre su fecunda obra poética corresponde destacar

"La gota de agua" (1923),
"Gracia plena" (1925),
"Poemas y palabras" (1935),
"Diez Mujeres" (1937),
"El pan nuestro" (1941),
"Nueve cantos" (1944),
"Monsieur Jaquin" (1956),
"Cantos del hombre" (1960)
"Canto a Cuba" (1960),
"La hoja voladora" (1961),
"El nivel y su lágrima" (1963)

Cuna

Haz con tus propias manos
la cuna de tu hijo.
Que tu mujer te vea
cortar el paraíso.

Para colgar del techo,
como en los tiempos idos
que volverán un día.
Hazla como te digo.

Trabajarás de noche.
Que se oiga tu martillo.
"Estás haciendo la cuna"
que diga tu vecino.

Alguna vez la sangre
te manchara el anillo.
Que tu mujer la enjuague.
Que manche su vestido.

Las noches serán blancas,
de columpiado pino.
Harás según el árbol
la cuna de tu niño.

Para que tenga el sueño
en su oquedad de nido.
Para que tenga el Ángel
en un oculto grillo.

La obra será tuya.
Verás que no es lo mismo.
Será como tus brazos
la cuna de tu hijo.

Se mecerá con aire.
Te acordarás del pino.
Dirás: "Duerme en mi cuna".
Verás que no es lo mismo.


.: Julián Ratti

Músico, compositor y cantante argentino. Hijo de Juan Ratti e Irene Ferrero y nieto del inmigrante italiano Bernardo Ratti. Nacido en 1954, ha dedicado su obra principalmente a cantarle a obreros, campesinos e inmigrantes. Una de sus canciones ("La Carta Perdida") ha sido incluida en un cd de la joven cantante folklórica Soledad. Actualmente vive en la ciudad de Rafaela, provincia de Santa Fe, Argentina. Entre las obras publicadas se encuentran:

"De mi paisaje"
"El Gringo de Rafaela"
"Cantor de siempre"
"La musica de las palabras" (Homenaje a Mario Vecchioli)


CUANDO PARTIA MI PADRE (CANCIÓN )

Cada vez que partía mi padre,
Su trabajo lo hacía en el campo
cua sin meis le filie esperando
laindai trabaie

Tiempo simple de manteles blancos
Que la nona bordaba en su andar
La MIA mamma le filie cuidando
Sensa pare laindai trabaie
Para final repite estribillo
Finita la cosecha mia pare ritornera
Ritornera cantando, feliche per un año mas

Hablado
Siempre contaba mi padre, del tiempo de cosecha,
Del arado mancera, la siembra al boleo,
Para cortar con la hoz, haciendo parvas,
Que de a poco los caballos pisaban
Separando las semillas
Para despues zarandear y ventilar,
Hasta que llegó la trilladora
Y su camino eligió mis pasos
Éramos muchos trabajando...... 25 a 30,
El del rastrillo, los horquilleros,
El parvero, el carro aguatero,
Puesto que eran máquinas a vapor
Con un motor muy grande
De 8 a 10 metros de largo,
El pistón, el cocinero, el fugista
El costurero, el maquinista y el mecánico,
Se trabajaba hasta muy entrada la noche
Para volver al trabajo a la 9 a la 10 de la matina
Siempre por supuesto con una cantada en castilla

Julián Ratti


.: Palmira Reale Arcos

Nació en 1905 en Colonia Bigand. Radicada en Rafaela obtuvo el título de profesora de Italiano y Esperanto.
Como escritora ha sido premiada a nivel nacional e internacional.
Como corresponsal de diarios y revistas, fue invitada por círculos literarios de Uruguay y Chile para dar conferencias.
Obras:
Poesía : "Flores del risco" (1946), "Vivir" (1950), "Cántaro mío" (1956), "Nostalgia y soledad" (1975).
Ensayo: "Pasado y presente de Sarmiento" (1958), "Relato de viajes: Chile y yo" (1967), "Por huellas de Gabriela" (1969), "Remembranzas" (1980).
Falleció en 1984.

 

Omnipresencia
Para el noble amigo poeta Rafael E. Prieto, en el trasmundo.
La muerte te cierra en el crepúsculo del atardecer, para abrirse de nuevo al rayar el alba VICTOR HUGO

¿Quién dice que ya no estás,
que te fuiste para siempre?
¿Que te marchaste al trasmundo
sin siquiera conocerme?
Que nunca te miraré
dicen los que no comprenden
que el rocío y la estrella,
noche a noche salgo a verte.
El que tales cosas dice,
(¡Sin siquiera conocerme!)
no sabe que se conoce
sólo después de la muerte.
Desde que tú te marchaste
En procura de una estrella,
hasta en la voz de los pájaros
hay sonoridades nuevas.
Y te veo en todas partes
con la ayuda del recuerdo:
en las rosas encarnadas
o en el propio pensamiento.

Palmira Reale Arcos.

Fuente: www.rafaela.com | Volver a autores .:.

.: Mario R. Vecchioli

Nació en 1903 en Sunchales (Santa Fe). De las numerosas distinciones por su labor literaria, cabe destacar: Premio Pena Argentina por la Dama de las rosa (1950 Buenos Aires), Premio a la labor literaria (1977 Asociacion Santafesina de Escritores, Premio Jose Pedroni (1977 Dirección General de Cultura de la Provincia de Santa Fe.
Obras:
Poesia; "Mensaje lírico" (1946), "Tiempo de amor" (1948), "La dama de las rosas" (1950), "Silvas labriegas" (1952), "De otros días" (1970), "El sueño casi imposible - canto a Rafaela -" (1974), "Lugar de tierra nuestra" (1975), "Reiteración del hombre" (1977),
En 1981 la Municipalidad de Rafaela publicó su Obra poética - Édita e inédita, reeditada en 1997. Falleció en 1978 en Rafaela.


Los Inmigrantes

Eso que el barco tira sobre el muelle
con el desdén con que se arroja un bulto,
es el dolor sobrante de una raza
que supo del poder, la gloria, el yugo.
Carnes sufridas de los verdes valles,
de la campiña, la montaña, el burgo.
Gringos que vienen, apretando
su lástima en el puño.
Pero esos hombres que hablan un idioma
de música y arrullo,
esos desheredados hombres
de ojos tranquilos y de brazos rudos,
son lo que traen el mañana,
los que alzarán el porvenir a pulso,
ennobleciendo el pan de cada día
desde la oscura dimensión del surco.
La sangre fuerte que con ellos viene
les llora el tiempo que quedó tras suyo:
la casa, el pueblo, los afectos,
las cosas todas del terruño.
Más tarde, todavía
lejanos vientos les traerán susurros
de la patria inolvidada. Y los recuerdos
les morderán como un dolor agudo.
Pero ellos son los númenes
que han de crear un mundo.
Y enfrente esta la calle
donde el destino los aguarda, oculto.
¡Y sin temblar se llevan su coraje
a conversar con el futuro!

Mario R. Vecchioli

Gentileza: Biblioteca Popular "Sarmiento" - CEC.
"Palabras Rafaelinas" - Escritores Rafaelinos Agrupados (ERA).

Fuente: www.rafaela.com | Volver a autores .:.

 
 


 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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